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ACRÓSTICO
A Carmen, una gran rapsoda, voz enamorada de la poesía, una gran
mujer, y una gran amiga.
CARMEN
C alla tu boca noches de aljibre,
A lameda nocturna donde el amante
R oba los besos custodiados,
M usa renacida en infantes deseos,
E rmita donde tu nombre oculta
N octurnos ayes de mariposa
Hortensia Higuero©

Alevosía
Se están rompiendo cristales de amatista
a la albura pétrea del cobarde.
Una vez más, enrejados
los ojos de insomnio,
se enlazan con la aurora,
el resplandor sometido
aprisiona las pupilas
de los inocentes.
Una vez más, la paz
reclina sus alas quebradas
al omnipresente zafio
de lo absurdo.
Una vez más, muerde
el verso la última palabra.
Hortensia Higuero©

INSTANTES RETENIDOS
La noche esta calmada
Qué importa
si en el diurno amanecer
el viento corteja
los laureados olivos.
El grito sin eco,
que muere atrapado
en el naciente delirio,
retoma su protagonismo ausente.
Ajada,
impropios de los tiempos,
la mariposa alea
en el último segundo de su vida.
Más allá,
del fondo del estanque
emergen tus besos tan lejanos,
tan cercanos,
mortales en la ausencia.
Del fondo del estanque
acariciándote,
mis manos se perdieron
entre marchitas fragancias.
Mis manos,
tus manos,
imposible olvido
del yaciente fuego,
cenizas
que lentamente resbalan,
indómitas,
en el tiempo,
instantes retenidos
de inacabadas soledades.
Hortensia Higuero©

Quizás
Quizás, con el calor del verano,
mi cuerpo,
vuelva a resucitar.
Quizás, la sangre,
serpentee entre las cavidades,
y fluya,
en los arroyos de la vida.
Quizás, el sol y la luna,
de la mano,
cabalguen alborozados.
Quizás, deshojarte lentamente,
y entre romero
y tomillo
despojarte.
Quizás, embriagar la alcoba,
y desnudarte,
beso a beso,
tuya, eternamente.
Hortensia Higuero©

ERIAL
Volver el atardecer,
hilar las tinieblas,
caminar por el embarrado sendero
de los recuerdos; sobre el erial
de mi llagada espalda.
Desvanecer el alba por el laberinto
de los callados silencios vividos,
de la mudez que adormece los sentidos,
de las vagas razones
que mil noches esconden.
Volver amurallar la voz
(tantas voces)
bajo las plateadas hojas de los árboles,
recogerse en los rescoldos del alma
(tantas almas),
donde durmió el horizonte
segando,
las trenzadas flores de invierno.
Allí, en las nebulosas manos,
del destino.
Hortensia Higuero©

UN SUAVE VIENTO
Ahora que el aire huele a trigo tostado,
ahora que los ojos ya no se miran ,
ahogaré los amordazados latidos
sobre tu otoño
de espuma salvaje.
Ahora que los ojos se han perdido
el tiempo se arropa
entre las sabanas,
en cada esquina de la alcoba
el silencio florece
y redime a la noche enamorada.
Ahora que octubre se desliza
con tostados
y húmedos atardeceres,
habitaré,
como ave migratoria
cada parte de tu cuerpo,
beberé
del flujo de mi vientre,
y la fugaz amapola
brotará ansiosa
por la savia de los dedos.
Ahora que un suave viento
vaga entre los juncos
respiran las palabras,
el aire con susurros
se cuela
hasta el zaguán del alma,
la sangre,
comulga con los labios
y pronuncia tu nombre
callado
entre los dientes
Hortensia Higuero©
Si deseas escucharla declamada
por Carmen Feito Maeso
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marzo-2006 |