

En mi patio busco a solas
la paz y ese sociego,
que a veces pierdo ligero
pasando las largas horas.
Pero mi patio es el caso
que el viento entra a zancadas
y el sol con sus pinceladas,
se asemeja a un Picaso.
Y un viento inusitado
mueve el canario amarillo,
que le quiere restar brillo,
a otro canario morado.
Las arecas alli a solas,
miran un helecho en fila,
con su verde clorofila
pintan hojas de amapolas.
Tengo frutas que cosecho
y su pulpa degustamos,
cuando todos nos juntamos
a disfrutar bajo techo.
En mi patio yo respiro
con íntima presunción,
pretendo ser la emoción
que llena al que allí recibo.
Dylia©Marita
Ago/05
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