Veo pasar cada mañana las horas muertas,

la neblina subiento hasta la cima,

levantarse el letargo que camina,

con paso lento por carreteras desiertas.

Desde aquí logro mirar las nubes blanquesinas,

que el aire mueve para hacerlas lluvia,

y un rayito de sol convierte en rubias

las melechas de yerba que al río se aproximan.

Y en medio del paisaje, esmeralda brillante,

una lágrima ocupa mi pupila,

te siento en cada cosa que desfila...

te pierdo cada instante y se anida...

la congoja de saberte tan distante.

Poema:
Dylia©Marita
Agosto26/05

Firma el libro
   
Página Principal

Mapa