Yo no sé ya vivir sino es ardiendo,
y a veces me sorprendo entre llamas,
tú provocas el fuego de mis ramas,
pues mi tronco y mi savia van muriendo.

Ese constante deseo de tenerte
y que en mí, sólo fijes tu mirada,
y que cada segundo sea amada,
como hoy me tuviste...y quererte.

La pasión nos rindió y casi muero,
de saber que fui tuya ardientemente,
que una aurora de luz llenó mi fuente,
al vivir los momentos de mi anhelo.

Con ternura besando, éstos mis labios,
en crisol de una entrega sin frontera,
me llevaste a la gloria, sin espera,
entregándome a tus múltiples resabios.

Poema
Dylia@Marita

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