|


La luna a veces baja serena y delicada...
sobre las veredas de aquel monte nuestro,
fue testigo
mudo de nuestras andadas,
que en la fantasía tejimos en sueños.
Voy marcando el tiempo, mi paso adormece,
entre una leve sensación de brisa,
y salen del alma destellos latentes,
que te besan quedos, ahogando mi risa.
Al fin juntos vamos al ansiado encuentro,
para aunar amores y besos de aromas,
a pasión ardiente que quema por dentro,
sintiendo que el mundo casi se desploma.
Y allá... a lo lejos se luce el poniente,
del vago trasfondo del bello paisaje,
y ya todo en calma, se postra y se duerme;
en mis labios bebes las mieles silvestres.
Con cuántos anhelos
juntos nos pensamos,
que el momento eterno llegaría así,
que todo fue un sueño que nada fue en vano,
que la misma vida nos juntó al fin.
poema:Dylia©Marita

|