Esquiva LLamarada










Esquiva llamarada
flecha que de mi huyes,
sin dejar de ser fuego
declina la parábola,
por mis venas trizadas
aún sangra y quema,
como tizón candente,
que de su alma huye.

No te pierdas errática,
en la oquedad sin nombre,
descansa tu jornada
sobre esta angustia honda,
vuelve tu mano tibia hacia mi,
y no escondas,
tu certero flechazo
de dolor de aquel hombre.

Me ataré a tu llama,
si te apegas sombrío,
repecharé en la nada
con mis ojos dispersos,
el barro se estremece
cuando llegas con frío,
avivando el fuego
que nos trae estos versos.

No abandones mi senda,
inquieta llamarada,
mi espalda adolorida
es sepulcro de estrellas,
la noche en que florezco,
suelo ser la llamada,
que tu sol encendido
lo convierte en doncella.

Detente en tu vagar
que te traen esos vientos...
cuando llegues...no toques,
mi puerta está ligera
y el carbón esperando,
Ya en los parpados siento
la lagrima que espera
con temblores de incendio.

Dylia©Marita
3/8/05






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