A la luz de un candil que se apagaba,
compuse mis mejores versos,
por tí mi lira cantó, a tus labios tersos,
al amor que me diste y al que te entregaba.

Que alegría sentí cuando llegaste...
a llenar los inviernos de mi vida,
no hubo pena, ni dolor, ni espina,
todo cambió, pues así me amaste.

La aurora con nueva luz y sin la sombra,
de nubarrones que empañaran todo,
vimos unidos el amor a nuestro modo;

En los albores de memorias nuevas,
de esas horas que delicias fueran.
Por ti mi bien, por tí... lo vivido añoro.

Dylia©Marita
3-05

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