Cuando recorras de nuevo estos caminos
los mismos que una vez tu recorriste,
encontrarás de nuevo rostros tristes,
que les falta el calor de un amigo.

Es mísera y umbría nuestra vida,
sólo el miedo y el dolor la abate,
estamos bajo el yugo del debate,
y el poder del dinero es nuestra espina.

Recuerdo con nostalgia aquellos años,
en que gobernaste con justicia y valentía,
para ti diferencia no existía,
y jamás en tu gobierno hubo daño.

Sólo vimos progreso y mucho empeño,
de que el pobre saliera de la sombra,
de que el rico compartiera sus alfombras,
y que no sólo existiera un sólo dueño.

Ahora llegas de tierras muy lejanas
para ver toda tu obra en escombros,
y al jíbaro caído de sus hombros,
Con la esperanza puesta en el mañana.

Pero Dios desde lo alto ha observado,
y nos tiene a otro hombre en el camino,
un discípulo tuyo que al amigo,
le da su mano fiel ya descansado.

Infatigable es la lucha cruda,
que el destino le tiene separada,
levantar a Puerto Rico maltratada,
Isla que gime en su queja muda.


Poema:
Dylia©Marita


 

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