Breve biografía de Ana Garrido Padilla: Nacida en Madrid en 1966. Se titula en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Pertenece a la Asociación Literaria Verbo Azul radicada en Alcorcón, donde ha publicado dos cuadernillos y participado en varias Antologías Poéticas, así como en su revista La hoja azul en blanco . Está incluida doblemente en la antología “Una década de poesía en la Universidad Popular de Alcorcón” Asimismo colabora también en otras revistas literarias como “ Álora, la bien cercada” de Álora (Málaga) y “Pan de Trigo” de La Solana (Ciudad Real). Como integrante del Aula Itinerante de Poesía de Verbo Azul he realizado diversos recitales a lo largo y ancho de España. Entre los premios recibidos hasta el momento, citaré los siguientes:

•  1993 y 2002: Primeros Premios en el Certamen de Poesía de la Universidad Popular de Alcorcón.

•  1999, 2003 y 2004: Primeros Premios del Certamen de Poesía de la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcorcón.

•  2001: Primer Premio del Certamen de Poesía Pronta de La Feria del Libro de Alcorcón.

•  2002: Primer Premio del XI Certamen Nacional de Poesía Mística “Martín Descalzo” (Valdemoro)

En su poesía llama la atención esa degustación de la realidad y de la vida con que la autora, a través de la palabra, lenta pero inexorablemente, nos va descubriendo sabores de la luz, tactos de la noche, colores de la alegría. También sobre su constante búsqueda del tú referencial, corporalmente cierto, pero también sugerentemente incierto, este tú que es el yo buscando su absoluta complementación, su imposible pero irrenunciable totalidad incandescente. Y todo ello impregnado, inundado, de un lirismo que es a la vez intimista y sensual, surrealista y mágico, sentido e imaginado; con figuras que duelen o acarician, que gritan o inducen a un silencio intuido en lo más hondo del ser, en la más radical soledad presentida. Ante la palabra de Ana Garrido es mejor callar y dejar hablar y sugerir al poema, sentir que el verso se derrama por nuestro espacio interior y nos fructifica con su semilla de frescura, de sensualidad, de erotismo y de belleza

A VECES el horizonte

se estrena de calendario

en los márgenes del sueño;

a veces las estaciones

precipitan en mis manos

los perfiles del invierno;

a veces y sólo a veces

se erosionan mis esquinas

con los vidrios de tu cuerpo.

Ana Garrido Padilla©

ESTÁN tus ojos chorreando

anémonas de luna;

están tristes

y saben,

la luz amordazada,

que aún descansan los chopos en mis manos;

están tristes

y miran

a tientas su derrota,

torpemente

y acaso

se venzan todavía

de silencio en mis ojos,

de silencio en mis ramas,

y despierten de tierra,

renovados me adumbren,

y se vuelvan espejo

y caudal

y palabra.

Ana Garrido Padilla©


ENTRE MI CUARTO Y TÚ

ACASO todavía no sea tarde,

acaso quede tiempo entre la prisa

para acunar mis labios en tus dedos,

mi voz en tus perfiles.

Hoy ha salido el sol

y me parece

que fuera tiembla el agua de los charcos.

Debe hacer frío aún

porque esta noche

no han crecido tus ojos junto al fuego.

Déjame que te cuente que me faltas,

déjame que termine este poema

entre mi cuarto y tú,

en este pasadizo de distancia

apenas dibujado,

apenas un esbozo de silencio

seco y vacío,

amarillo y tenaz

bajo las sábanas.

Ana Garrido Padfilla©

ALLÍ DEJÉ MI VIDA,

donde tiemblan los lirios

y el sauce pone estrellas en la hierba,

cuando tú me mirabas

y los días

giraban mansamente su letargo;

allí vine a morir

cual penitente,

allí quise quedarme

y desvivirte

y sentarme a esperar

y adormecerme;

allí perdió mi sangre tu latido,

allí mordí tu nombre y mis cenizas;

allí, junto a los mástiles de espuma,

mi boca oscureció las amapolas,

y el aire fue prisión

y fue reposo el aire en los espejos.

Ana Garrido Padilla©

NO QUEDA TIEMPO

Y NO, no queda tiempo.

Alzar el rostro

y dejar que te preñe la garganta

un campo humedecido de cerezas,

y el vómito de almizcle,

y el asfalto;

hendir la intermitencia de tus labios,

o aventar las semillas de tus manos

en pálpito de lluvia.

Y no, no queda tiempo.

Rendirse a la orfandad de tus pupilas,

al cálido intersticio de tu vientre,

y bañarse de sal,

y clausurarte;

tejer de caracolas tu cintura,

de peces la inocencia de tu abrazo

y dormirse en tu voz mientras la niebla

le cose telarañas a la noche.

Y no, no queda tiempo.

Pintar el claroscuro de tu espalda,

la cósmica impiedad de tus perfiles,

y el vértice de piedra,

y las abejas;

arrancarse la piel como si el viento

escupiese pedazos de memoria,

deshojar la ternura y el cansancio

de yunques calcinados.

Y no, no queda tiempo.

Esconder el dolor entre los puños,

el golpe de hoja seca,

la renuncia,

el ácido sabor de los escombros,

tu boca, el musgo, el mar,

tu luz de estambre,

pero miro este sol

y te recuerdo.

Primer Premio Certamen de Poesía AMMPPI 2003

 

Ana Garrido Padilla©

MISERICORDIA, amor, misericordia

para la torpe urdimbre de mi cuerpo,

para esta desmedida primavera

y esta triste derrota de mis huesos;

misericordia pido como el sauce,

como la boca ahíta de escorpiones

que estremece de azogue los despojos;

misericordia aún entre tus brazos,

donde la piel descansa y se devora;

misericordia busco entre las ruinas,

bajo el perfil undoso de la tierra

y la dulce quietud de los cipreses.

Misericordia, amor, misericordia...

Ana Garrido Padilla©

 

SIGUE MURIENDO DIOS

SIGUE MURIENDO Dios en todas partes,

en todos los embalses y quebradas,

en cada soledad

y en esta tarde

nudosa y carcomida de silencio.

Sigue muriendo Dios y todavía

parece que se muera

inmensamente muerto de amor,

inmensamente solo.

Como el tronco a la tierra

maniatado,

en adarmes la ropa

y el cansancio,

se deja desgajar en mansedumbre,

reventado de lirios en rescate.

En el pecho

la herida de mi culpa,

a la espalda

la cruz y la blasfemia,

en concierto de luz y de ceniza,

sigue muriendo Dios

abandonado.


Ana Garrido Padilla©


DESOLACIÓN

NO queda más amor que el que fue mío,

ni dicha, ni verdad, ni madrugada,

ni sueño, porque sueño, siendo nada,

no tiene el corazón en su albedrío,

ni tiempo,

pues sin ti quedó vacío,

ni noche, para siempre abandonada,

ni cielo, ni pasión, beso o mirada,

caricia, voluntad o desvarío.

Queda sin vida el cuerpo, peregrino,

sin sangre, sin razón, sin alimento,

sin alma, sin esencia, sin camino,

sin belleza, sin rumbo, sin aliento,

sin luz, sin fe, sin fuerza, sin destino,

sin aire, sin color, sin sentimiento.

Ana Garrido Padilla©

TESTAMENTO

SERÁ tu piel, amor, mi despedida,

en el postrero alcance de mi suerte,

cuando no haya calor para saberte,

ni quede ya más fuego en esta vida.

Será tu voz apenas detenida

en el silencio mismo de mi muerte:

entre mis labios tú sin merecerte,

sobre mi voz tu voz desconocida.

Si tengo que entregarme, generoso

tu aliento, entre las manos sostenido,

tendrá mi corazón en su reposo;

a mi esperanza el tiempo ya perdido

devolverá un mañana luminoso:

vana será la fuerza del olvido.

Ana Garrodo Padilla©

Dylia©Marita