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Del agreste sendero en la ancha orilla,
emerge un muro viejo y carcomido,
cuyas grietas musgosas siempre abiertas,
marcan las huellas de los años idos.
Sólo una hermosa trinitaria lila,
que ciñe el espiral el gran coloso,
de regia contextura de granito,
lo hace que parezca más hermoso.
Así también el corazón humano
por el rudo dolor atormentado,
se eleva altivo en su amoroso empeño;
Y sólo alienta la ilusión perdida,
siempre lozana y siempre florecida,
la trinitaria lila de algún sueño. 
Dylia©Marita
3-05
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